Niños en calma
Los terremotos producen mucho miedo y son especialmente difíciles porque vienen sin anticipación, son seguidos de réplicas y provocan daños. Usted es la persona más importante en la vida de su hijo (a) y la más apropiada para proteger, dar consuelo y ayudar a sus pequeños:
1.
Mantenga la tranquilidad porque su hijo (a) se sentirá igual a como él o ella ve que usted se siente.
2. Ante otras replicas trate de no gritar, llorar, ni arrancar. Proteja a su hijo pero con control.
3.
¿Cómo hablar de lo sucedido?
Pregunte qué sabe el niño sobre lo sucedido, escuche con paciencia lo que tengan que decir.
- Dé una explicación real y no les mienta: diga… “las capas de la tierra se mueven y reacomodan produciendo a veces muchos daños, esto es algo que sucede en Chile a lo lejos”.
- No le mienta, como por ejemplo decir que “esto no va a volver a suceder”, ni asocie las causas del terremoto a seres, entes, animales o cosas.
- Los niños pequeños necesitan hablar poco, en corto tiempo, pero más frecuente de lo sucedido.
- Evite que vean televisión y trate de ser usted la fuente de información de sus hijos(as).
4. De consuelo efectivo, los niños pueden necesitar más consuelo y usted es la mejor persona para darlo. Pase más tiempo con ellos(as), dé más contacto físico (tóquele, abrácele, bésele), juegue más tiempo con ellos(as).
5. Vuelva a la rutina lo más pronto posible, haciendo las cosas que normalmente se hacían antes del terremoto y trate de proveer espacios de juego, dibujar, pintar, hacer actividad física, ir a la plaza.
7. La mayoría de los niños(as) se recuperan con su apoyo después de las dos primeras semanas. Consulte solamente cuando usted cree no poder ayudarle, no poder consolarle efectivamente, cuando le cueste retomar su rutina diaria, o presente cambios evidentes en su personalidad.
8. Recuerde que usted también está bajo tensión emocional, cuídese para brindar el apoyo necesario a sus hijos(as).
9. Incorpórelos en ayudar a otros con ropas y juguetes en buen estado o alimentos no perecibles.